
El Narciso del mito que conocemos todos, el que se enamoró de su reflejo y se ahogó intentando tocarlo, no era mala persona; había sido castigado por la diosa Némesis a enamorarse de su propia imagen en el agua.
Lo mismo ocurre hoy en día, solo que nuestra maldición es un trauma, una crianza disfuncional o haber estado expuesto a abandono, entre otras causas.
Las personas con rasgos narcisistas buscan ADMIRACIÓN y ATENCIÓN por parte de los demás; suelen ser VANIDOSAS y tener un aire de superioridad. Les cuesta atender a los sentimientos ajenos, pero sí precisan de reconocimiento, y no consideran sus errores.
No lo hacen porque sean malas; es como saben hacerlo o como les ha funcionado bien.
Manifiestan AMOR A SU PROPIA IMAGEN, no amor a uno mismo.
Suelen tener una preocupación excesiva por las propias necesidades, que hace desatender las del entorno.
Las personas con rasgos narcisistas cuidan la IMAGEN que ofrecen al mundo, porque depositan en ella todo el peso de lo que son. En lo que se ve. Por eso se sienten muy mal cuando se equivocan y les cuesta reconocerlo.
Como la persona con rasgos narcisistas a veces SE HACE LA VÍCTIMA, y el victimismo da poder, puede ser complejo identificar este patrón.
Además, el narcisismo es un espectro, y las personas pueden exhibir diferentes combinaciones de rasgos con diversos grados de intensidad.
Tratar con individuos con estos rasgos suele tener como consecuencia la culpa, el desequilibrio emocional, la confusión o incluso generar estrés.
Para gestionar las relaciones con personas con rasgos narcisistas hace falta INSPIRAR, no solo con la nariz, sino también con las conductas. Eso y CAMBIAR EL PATRÓN DE COMUNICACIÓN: de hablar como una galleta china de la suerte, a hablar de manera concreta y firme, poniendo límites y no asumiendo que las palabras que escuchas hablan de ti, sino de la mirada de la otra persona.
En el Deuteronomio, uno de los libros del Antiguo Testamento, creo recordar que hay un pasaje en que un tipo listo dice: no solo de asanas vive el hombre, ¿o era de Instagram?, ¿o era de pan?, ¿o era de rumba?… seguro que era psicólogo…
Mi nombre es Amelia y soy psicóloga en Cádiz, colegiada Nº 12518.
