Me da mucha VERGÜENZA…

La vergüenza es una emoción social que se genera por la percepción de tener un comportamiento INADECUADO o defectuoso, llevando a tener un juicio negativo sobre uno mismo.

Está ligada a la identidad (“quién soy”).

Puede ser un regulador social, ayudando a mantener las normas sociales, aunque la vergüenza excesiva puede derivar en problemas como la ansiedad, el aislamiento o la baja autoestima.

Tener, mejor dicho, sufrir por la vergüenza, está asociado al miedo al rechazo y a la hiper-importancia a la MIRADA DE LOS DEMÁS, a su posible no aceptación.

Vergüenza a preguntar, para que no suponga que soy boba. Vergüenza a vestir con esta ropa, para no llamar la atención. Vergüenza a dar mi opinión, optando por la aquiescencia social. Vergüenza a bailar o cantar en público, porque no es lo que hace la mayoría. Vergüenza de algún aspecto de tu familia, por no encajar en la norma estadística. Vergüenza por no tener dinero, hablar en otro idioma, llorar en público, decir que vas al psicólogo, etc.

La vergüenza AJENA es similar a la propia y se siente bochorno o incomodidad al observar a otra persona; se explica por las neuronas espejo, que nos permiten ponernos en el lugar del otro, y por mecanismos de autocontrol y conciencia social.

Todos somos imperfectos y hay que asumirlo y normalizarlo.

No quieras conformar una imagen idealizada de ti en los demás.

Incomódate de vez en cuando.

Procura no evitar, porque hacerlo potencia la vergüenza.

Distánciate de la mirada de los demás. No habla de ti, habla del otro.

Cuida tu diálogo interno (la película que te cuentas).

La vergüenza se aprende a modular a través de la socialización en la FAMILIA, la ESCUELA y la CULTURA, de manera que evaluamos nuestro comportamiento en relación con las EXPECTATIVAS de cada contexto hacia nosotros. Y eso está bien, ya que promueve lazos sociales positivos.

El problemilla está cuando atrapa, limita y se vuelve patológica, evitándote ser libre y disfrutar.

En la Biblia la vergüenza es consecuencia del pecado, pero ya no vivimos en esa sociedad.  

Haz pamplinas de vez en cuando, pregunta todo lo que no sepas o vístete de ese color intenso que te gusta. Hacer una haka antes de una entrevista de trabajo, hablar en público, ver The Office sin sentir apuro por el protagonista, parar a alguien por la calle pensando que le conoces y es un desconocido, bailar el triki triki de Demis Roussos, que te miren, decirle que te gusta… tantas cosas que pueden dar vergüenza y tan poco tiempo para malgastarlo en ellas…

Mi nombre es Amelia y soy psicóloga en Cádiz, colegiada Nº 12518.

Amelia Serón Luna – Doctoralia.es