Distorsión es la alteración de la forma de una señal cuando pasa a través de un sistema.
En psicología son percepciones ERRÓNEAS o INEXACTAS de la realidad, que nos llevan a interpretar situaciones de manera equivocada, exagerada o negativa.
Te habla de cómo procesas la información externa.
Las distorsiones cognitivas producen pensamientos intrusivos y creencias irracionales que influyen en nuestras emociones y comportamientos, generando malestar y limitando nuestra capacidad de afrontamiento.
Las más comunes son:
– Pensamiento polarizado (Todo o nada; bien o mal)
– Sobregeneralización (si pasó una vez, va a pasar siempre)
– Lectura de mente (suponer lo que piensan otros sin tener pruebas)
– Catastrofización (exagerar la probabilidad o gravedad de un evento negativo)
– Personalización (atribuirse la responsabilidad de situaciones que no están bajo nuestro control)
Todo el mundo me mira por… estar comiendo sola/ ir con esto en la mano/ haber cambiado de peinado, etc.
Me ha respondido bruscamente, seguro que es imbécil
No le importo a nadie
Si no se ha resuelto lo que le pasa es porque no hice lo suficiente
Ni lo pregunto, porque la última vez me dijo que no
Nunca voy a ser feliz
Si no me preocupo mucho es que no me importa
Si no me responde al mensaje es porque no le gusto/ no merezco la pena, etc.
Si ella cambiara su actitud yo me sentiría bien
Todos esos son ejemplos simplistas, pero ilustran lo determinantes que son y cómo interfieren en la percepción y comprensión de lo que nos rodea.
Las personas que utilizan a menudo distorsiones cognitivas tienden a un estado de ánimo deprimido, sufrir ansiedad o a tener dificultades en sus relaciones.
Otras distorsiones cognitivas son creer que solo los locos, desquiciados, perdedores o tristes van al psicólogo, que, si lo has intentado resolver solo y no has podido, tienes que resignarte a ese malestar o que lo que te sucede y te hace sufrir es una pamplina.
Mi nombre es Amelia y soy psicóloga en Cádiz, colegiada Nº 12518.
