
Se abre el telón, y aparece una persona sentada delante de una mesa, con un libro abierto. Está pensando: “uff esto es demasiado difícil para mí; no puedo. Mejor me tiro en la cama”. Se cierra el telón.
Se vuelve a abrir el telón y vemos un grupo de personas hablando entre sí y una de ellas está pensando: “nadie me valora, soy aburrido. Mejor miro el móvil y no hablo”.
¿Cómo se llama la película?… Crónica de un colapso anunciado.
Este flujo de pensamientos, juicios y reflexiones mentales se llama DIÁLOGO INTERNO y, aunque a veces nos pase desapercibido, influye significativamente en el estado de ánimo, las emociones, la autoestima y la forma en que se afrontan las situaciones cotidianas.
Son pensamientos espontáneos que pueden ser tanto positivos y constructivos (generando optimismo, confianza y calma), como negativos y destructivos (promoviendo tristeza, inseguridad, ansiedad y frustración) y AFECTAN A NUESTRA FORMA DE PENSAR, SENTIR Y ACTUAR.
Hazte consciente de las palabras, intensidad y hasta de la música que acompaña tu diálogo interno. No es que tengas que decorar la película con merengue y globos por todos lados (eso es ser idealista), pero seguro que puedes hablarte más REALISTA y constructivamente:
“Esto es difícil, pero lo voy a intentar”
“Voy a aprender de esto y crecer”
“Soy capaz de superarlo, confío en mí”
“Pues creo que soy molona, pero entiendo que no puedo gustar a todos”
Se amable contigo; cambia el “no puedo” por “voy a intentarlo”, visualiza tus errores no como fracasos, sino como oportunidades. Celebra tus logros (y esto, queridos, tiene una importancia enorme).
Seguro que te condiciona estar escuchando “Don´t stop me now” de Queen o la banda sonora de Cinema Paradiso de Morricone. Igual que decirte “a ver qué pasa”, en vez de “va a ir mal”. Lo mismito que escuchar en casa “no hay manera que te salga algo bien” o “me encanta que sigas intentándolo” o darle vueltas al problema en vez de a la solución. Tooodo eso nos coarta y limita, y en realidad buscamos estimularnos y ser libres, ¿no?
¿Cómo le hablarías a alguien que te importa? Pues lo mismo para ti.
Si no sabes o no logras identificar tu lenguaje interno, sílbame.
Mi nombre es Amelia y soy psicóloga en Cádiz, colegiada Nº 12518.
